Reporte de Hotel: Radisson Victoria Plaza – Montevideo, Uruguay

Durante mi prolongada estadía en Buenos Aires, decidí viajar a Montevideo para resolver unos asuntos personales que iban a llevarme una buena parte del día, comenzando temprano por la mañana. Personalmente odio viajar de madrugada, así que pensé que sería una buena opción pasar la noche en Montevideo, ciudad que por otra parte me gusta muchísimo. Reservé un vuelo con Aerolíneas Argentinas, saliendo de AEP a las 17hs de un miércoles, regresando al día siguiente sobre las 19hs.

Yo nací en Buenos Aires, y muy joven la abandoné. Desde entonces he vuelto decenas de veces, y siempre que lo hago disfruto muchísimo mirando el Rio de la Plata desde la ventanilla, mientras el avión desciende camino a  EZE.  Hay algo de ese paisaje que me emociona. Empezar a vislumbrar a lo lejos la silueta de Buenos Aires tiene un efecto encantador en mí. Tiene ese “que se yo, viste”.

Normalmente, cuando me voy de Buenos Aires, no miro demasiado por la ventana. No se si existe algún motivo en particular, simplemente no lo hago. Durante este vuelo, sin embargo, resolvi disfrutar del paisaje en sentido inverso, y fue maravilloso.

IMG_0038xDejando atrás la costa Argentina

IMG_1172-001Aproximando a MVD

Los compromisos que tenia estipulados para la mañana siguiente eran en Carrasco, quizás la zona mas bonita de la ciudad. Sin embargo, decidí quedarme en el centro por varios motivos. El primero, porque conseguí una buena tarifa en el Radisson Victoria Plaza, situado en Plaza Independencia, frente al (maravilloso) teatro Solís. Es un hotel un poco anticuado, pero cómodo y con un excelente servicio. Además, llegando por la noche, en el centro es mucho mas fácil encontrar algún sitio abierto para cenar, entre ellos el Manchester (donde suelo terminar), un típico bar rioplatense de muy mal ver, pero con una atmosfera fascinante.

IMG_1237-001Hall de llegadas en Montevideo

IMG_1182-001Atardecer camino al hotel, por Avenida 18 de Julio

El viaje desde el aeropuerto fue bastante rápido, a pesar de algo de congestión a la altura del estadio Centenario donde esa noche había partido de futbol. El check in fue muy veloz, y fui bienvenido con un upgrade a una suite, debido a mi status Gold en el programa Club Carlson, además de un cocktail de bienvenida para consumir en el bar del lobby, que acabé no utilizando.

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Vista exterior del hotel

LOBBYRecepción

La suite era amplia y cómoda, muy adecuada para una noche de descanso. Localizada en la planta 14, el salón y la habitación tenían dos ventanales enormes, con una estupenda vista del puerto y el rio.

El baño es bastante básico y anticuado, no tiene absolutamente nada que ver con el resto de la suite. La sensación es como si lo hubieran puesto ahí por casualidad. Las amenities son decentes y cumplen con su función, como en el resto de Radisson (no hice foto, lo siento)

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Salón de la suite

IMG_1185-001Habitación de la suite

IMG_1190-001Vista desde la habitación

El resto de la tarde transcurrió con tranquilad, terminé algunas cosas atrasadas en mi computadora (buena señal de wifi) e hice algunas llamadas por teléfono. Ya tarde, sobre las 23hs, pasé por el teatro Solís a darle un abrazo a un querido amigo y me fui a cenar al Manchester. Una hora después estaba de regreso en el hotel, listo para acostarme a ver la tv en la cama y desconectar.

Amanecí relativamente temprano al día siguiente (tempranísimo para mis estándares). La prueba de ello es que desayune en el hotel. NUNCA me despierto lo suficientemente pronto como para desayunar, pero hoy tenia un día cargado de obligaciones por delante. La cama era muy cómoda, y tuve una excelente noche de descanso. Por la mañana, una luz magnífica entraba por las ventanas.

IMG_1202-001El día después

El desayuno es en la ultima planta, y bastante básico, para ser honesto. A mi me da un poco igual, ya que solo como un croissant y quizás algo de fruta, pero lo que sí necesito es un buen expresso. Bueno, pues no disponen de café expreso, solo una cosa espantosa de filtro, pero por 5 dólares puedes hacerlo aparecer mágicamente. Un poco caro, pero una necesidad primaria. Las vistas son muy agradables, la foto no hace verdadera justicia.

IMG_1204-001Desayuno

La clave de “por que decidí quedarme en el centro” y no en Carrasco, donde al fin y al cabo tenía que pasar el día, era tener la excusa de poder atravesar Montevideo por la rambla. Amo conducir por la costa y observar a la gente de la ciudad caminando, haciendo ejercicio, conversando, tomando mate. Me produce una sensación de bienestar absoluto.

IMG_1224-001La Rambla

Estuve en reuniones hasta entrada la tarde, casi con el tiempo justo. Por suerte, al estar en Carrasco el viaje hasta el aeropuerto es muy corto. Sin haber almorzado aún, opte por hacer un stop en el Bar Arocena, para comer uno de los chivitos mas famosos de la ciudad, atendido por su dueño, el español Roberto. No voy a hacer muchos comentarios sobre este chivito maravilloso, pero fue la decisión perfecta, en el momento oportuno.

Ya con el estómago lleno, encaré mi viaje hacia el aeropuerto, camino de Buenos Aires.

IMG_1231-001Chivito del Bar Arocena de Carrasco

Una postal de Uruguay:

IMG_1241-001Empleadas del aeropuerto tomando mate

Tarde fui a descubrir que el aeropuerto de Montevideo no tiene acceso a sala vip para miembros de Priority Pass, asi que terminé esperando sentado en un sillón bastante cómodo del aerea de embarque, con una vista estupenda de la pista. Minutos despues llego el Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas que me llevaría de regreso a Buenos Aires.

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El vuelo transcurrio sin sobresaltos y aterrizamos en AEP con un atardecer maravilloso a nuestras espaldas.

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Conclusión:  El Radisson de Montevideo cumplió una vez mas con mis expectativas. Garantizada una buena noche de sueno en el corazón de la ciudad, y con una muy buena atención.  Es un 4 estrellas razonable, muy adecuado para los estándares de Montevideo. Los únicos dos puntos flojos que le encuentro son la antigüedad de los baños (necesitan una reforma urgente) y la calidad del desayuno. En cualquier caso, sigue siendo mi primera opción si necesito quedarme en el centro.

El upgrade a la suite fue un detalle que aprecié, y pone en evidencia que se interesan por el status de los huéspedes, algo no menor tratándose de Radisson y el Club Carlson.

 

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