Reporte: Mi accidentada visita al Delta Sky Lounge del aeropuerto de Denver, USA

Sumario del Viaje:

Introducción
Reporte: British Airways Club Europe A320  Barcelona-Londres
Reporte: Yotel Cabinas en el Aeropuerto de Heathrow, Londres
Reporte: British Airways Concorde Room Lounge Heathrow, Londres
Reporte: British Airways First Class B787-900 Londres-Austin
Reporte: Almuerzo en el Franklin Barbecue de Austin
Reporte: Sala Vip United Club Austin
Reporte: United Airlines Economy A319 Austin-Denver
Reporte: Visita al House Of Miles, el Cuartel Central de Boarding Area
Reporte: Sala Vip Delta Sky Club  Denver, Colorado
Reporte: Delta First Class E170 Denver-Los Angeles
Reporte: Hotel Renaissance Aeropuerto  de Los Angeles
Reporte: American Airlines Main Cabin Extra A321 Los Angeles-Dallas
Reporte: Hotel Hyatt Regency Aeropuerto de Dallas
Reporte: Sala Vip Amex Centurion Aeropuerto de Dallas
Reporte: Sala Vip Admirals Club Aeropuerto de Dallas
Reporte: American Airlines First Class B777-200 Dallas-Madrid
Reporte: Sala Vip Dalí de Iberia Aeropuerto de Madrid


Llegué al aeropuerto de Denver con más anticipación de lo normal porque pretendía realizar algunos pequeños cambios en mi billete, pero sobre todo para poder visitar el recién inaugurado Sky Club de Delta.

Por la naturaleza de los ajustes que quería hacer en mis vuelos, no esperaba que fuera un camino de rosas, pero tampoco que las cosas se torcieran tanto.

El día anterior, después de visitar las oficinas de Boarding Area, conduje mi Malibú granate a lo largo de los 115kmts que separan Colorado Springs de Denver, para terminar crasheando en el muy flojito Country Inn & Suites del aeropuerto.

El único aspecto positivo del hotel, además del precio, es que tenía un Outback a 100 metros de distancia. Hacía muchísimo que no pisaba un local de la cadena, quizás dos o tres años atrás en São Paulo, y me saqué las ganas de una hamburguesa con trocitos de su sensacional Bloomin’ Onion.

Mi plan inicial era volar a San Diego con escala en Los Angeles, ambos vuelos operados por Delta. El billete lo había emitido, o al menos eso creía, un par de semanas antes con millas Flying Blue, pero en el camino mis planes cambiaron y ahora necesitaba quedarme en Los Angeles para desde allí regresar a Europa al día siguiente. Es decir, no utilizar el trecho Los Angeles-San Diego.

Suelo viajar únicamente con equipaje de mano, por lo que bajarme en Los Angeles avisando que no utilizaría mi conexión no habría presentado mayores inconvenientes pero hoy, por una casualidad del destino, me enfrentaba a una situación inusual: tenía una maleta para despachar.

Necesitaba lograr que en el mostrador del check in el agente acepte despachar mi maleta solo hasta Los Angeles, en caso contrario me vería obligado a volar hasta San Diego y tener que regresar luego a LA. Este procedimiento, conocido como short check, es un plan del que raramente sueles salir airoso en USA, y hoy no iba a ser la excepción.

El agente que me atendió me negó inmediatamente la posibilidad de hacerlo, sin mucho margen para el debate. No solo eso, además me dijo ni siquiera podía volar ya que mi billete era inválido, aparentemente Flying Blue había reservado en billete pero no lo había emitido. El short check pasaba a ser el menor de mis problemas.

Idas, vueltas, supervisores… media hora después de llegar al aeropuerto me encontraba sin vuelo y sin respuestas. Definitivamente no tenía ticket y no podía volar.

Sentado sobre una balanza del despacho hablé con tres agentes distintos de Flying Blue hasta que el último de ellos, después de 45 minutos en el teléfono me confirmó que por un error el billete no había sido emitido, pero que le habían liberado plazas  en los mismos vuelos y que podríamos solucionarlo.

Y como no hay mal que por bien no venga, esa fue la oportunidad de oro que me salvo el pellejo: emití solo hasta Los Angeles

Sin todavía poder creer en mi suerte, despaché la negrita hasta LAX y me fui camino al Sky Club.

El trámite de seguridad fue bastante complejo y tumultuoso, y allí debo haber perdido otra media hora antes de ingresar a la zona de embarque.

A esta altura no me quedaba demasiado tiempo para visitar el Sky Club, quizás unos 20 minutos, así que apreté el paso.

En el camino, una vista clásica de Denver con varios Airbus de Frontier (Denver es el hub de la compañía), un par de American Airlines y un Spirit.

El Sky Club de Delta está ubicado en un mismo sector junto al Admirals Club de American Airlines y el USO Lounge. Este último es un espacio existente en bastantes aeropuertos de USA, destinado exclusivamente a militares y sus familias.

Muero por visitar alguna sala del USO, pero no cumplo el menor requisito de acceso. Un día me meteré de prepo, y me verán al día siguiente en la tapa de todos los periódicos.

Aquí la espié un poquito desde fuera. Son todas bastante parecidas, con mucha simbología yankee y militar por todos lados, NO sirven alcohol y en muchos casos permanecen abiertas las 24hs. Me mata la curiosidad…

Una vez en el interior del Sky Club, presenté mi tarjeta de embarque en la recepción y fui rechazado. Aparentemente volar en primera clase doméstica de Delta no es suficiente mérito como para ingresar a este sucucho lounge, ni a ningún otro Delta Sky Club.

Solo puedes ingresar si viajas en business o first en un vuelo internacional de Delta/SkyTeam, o en un vuelo nacional de Delta que haga conexión desde/hacia un vuelo internacional en business o first operado por Delta/SkyTeam.

Mi cara debe haber sido de una estupefacción tal ante esta negativa, que la mujer inmediatamente empezó a ofrecerme alternativas, entre ellas si era miembro Elite Plus de cualquier programa de Skyteam o Virgin Australia, o si era cliente de American Express Platino, que fue finalmente lo que me permitió entrar.

Después de este episodio surrealista e inesperado ingresé al lounge, que fue inaugurado recién en Junio pasado y luce impecable a primera vista. Luego afinando un poco el ojo se ven algunos detallitos de limpieza bastante polémicos.

Es un espacio muy reducido dividido en dos ambientes, que alberga un máximo de 90 pasajeros. El salón principal, que es dónde se encuentra el buffet, tiene un setup estilo bar con pequeñas mesitas y pantallas de TV.

A los costados hay algunos grupos de sofás, distribuidos contra el enorme ventanal que da al interior de la terminal justo debajo de un tragaluz, lo que permite que la sala disponga de algo de luz natural.

Al lado hay un ambiente mucho más pequeño y reservado, con algunos sofás bastante curiosos y sorprendentemente cómodos que llamaron mi atención.

En la pared opuesta, estos otros espantosos estilo terminal de autobuses, pero todos ellos con acceso a enchufes y puertos USB para recargar tus dispositivos. Punto a favor.

Hay una fotocopiadora a disposición de los clientes, que por algún motivo tiene al lado una cajita de tissues (?)

Y un sector de prensa con una selección decente de periódicos y revistas.

El baño? El baño se los debo porque increíblemente esta sala no tiene baño!

Hay que salir del lounge y caminar pasillo abajo para llegar al servicio más próximo, que se comparte además con los clientes del USO y del Admirals Club.

La selección de comida era discreta, algo superior a la del United Club que había visitado días atrás en Austin, pero siempre justita.

Quizás lo único interesante de esta sala es su bar, con una razonable selección de bebidas alcohólicas. Por supuesto, siempre en estándares norteamericanos. En cualquier lounge asiático o de medio oriente no alcanzaría ni para el aperitivo.

Había también a disposición de los clientes el horroroso café de filtro de Starbucks, que yo utilizo normalmente para aflojar las bujías de la moto.

Todos los años durante el mes de octubre Delta lanza una simpática campaña de recaudación de fondos para el BCRF, la Fundación de Investigación contra el Cáncer de Mama, con la cual lleva recolectados unos 12 millones de dólares desde 2005.

En la sala ofrecían estos manguitos a cambio de tu voluntad para colaborar con la causa. Terminé adquiriendo dos de ellos y mi voluntad fue de U$15, y los regalé (todavía tengo uno por entregar) a los dos primeros lectores que adivinaron el destino de mi vuelo en mi cuenta de Twitter.

Habré pasado en el lounge media hora entre pitos y flautas, que aproveché para hacer algunas llamadas telefónicas que tenía pendientes antes de embarcar en el Embraer 175 que me llevaría a Los Angeles.

La experiencia Delta no me estaba impresionando demasiado, y las cosas no cambiarían mucho una vez a bordo…


Conclusión:

El Sky Club no me impresionó para nada. No conozco otros lounges en Denver con el que poder compararlo, pero resultó muy justito para mis expectativas, que tampoco eran desmedidas.

En el lado positivo, es un lounge con pocos meses de uso, así que luce en muy buen estado y se nota fundamentalmente en el aspecto de su mobiliario, alfombras y pintura. La sección de comida y bebidas, aunque limitada, es razonable para lo que puedes esperar en USA, y la conexión a internet es gratuita y de buena calidad.

En el negativo, me sigue resultando incomprensible que un pasajero volando en primera clase dentro de USA con Delta no tenga permitido el acceso. No tener baños dentro del lounge es un punto muy negativo, casi imperdonable en 2017, mucho más en un espacio apenas inaugurado y diseñado a medida.

15 Comments

  1. Manu 14 febrero, 2017
    • Hernan Van Norden 14 febrero, 2017
  2. Roberto 14 febrero, 2017
    • Hernan Van Norden 14 febrero, 2017
      • Roberto 14 febrero, 2017
        • Hernan Van Norden 14 febrero, 2017
          • Roberto 14 febrero, 2017
  3. Javito 14 febrero, 2017
    • Hernan Van Norden 14 febrero, 2017
  4. Angel 3 marzo, 2017
    • Hernan Van Norden 3 marzo, 2017
      • Angel 9 marzo, 2017
        • Hernan Van Norden 9 marzo, 2017
  5. Sonny 28 noviembre, 2017
    • Hernan Van Norden 28 noviembre, 2017

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