Retrasos, Negligencia, Averías y Ciclones… Todo Mal! Un Resumen de mi Accidentado Viaje a México

Me encuentro ya de regreso en Barcelona después de lo que fue, en definitiva, un bonito viaje para pasar el fin de año en las playas de México.

Pero créanme que la sucesión de complicaciones que tuve durante el trayecto fueron extraordinarias por llamarlas de alguna manera. Cosas que pueden sucederte eventualmente durante un viaje, pero raramente todas juntas.

Playa de Akumal, México

Playa de Akumal, México

La idea inicial era pasar 10 días de playa en Akumal, y tanto a la ida como a la vuelta hacer noche en los aeropuertos de Toronto y New York respectivamente para que el nene pueda jugar un rato en la nieve, algo que no hace frecuentemente en Europa porque su madre odia el frío.

Su madre, además del frío, odia en general los viajes, los aviones, los aeropuertos y, después de esta tournée, probablemente a también a mi.

Aeropuerto de Toronto, Canada

Aeropuerto de Toronto, Canada

El inicio del viaje fue muy relajado, volando por la tarde con mi querida Lufthansa desde Barcelona a Frankfurt. Nada hacía prever que la cosa pudiera torcerse demasiado.

Lufthansa Business Class A321, Barcelona-Frankfurt

Business Class de Lufthansa A321, Barcelona-Frankfurt

Esa noche la pasamos en el precioso hotel Hilton del aeropuerto.

Habitación ejecutiva del Hilton Frankfurt Airport

Habitación ejecutiva del Hilton Frankfurt Airport

Y al día siguiente continuamos hacia Toronto en otro agradable vuelo a bordo del  B787-9 Dreamliner de Air Canada.

Business Class de Air Canada B787, Frankfurt-Toronto

Business Class de Air Canada B787, Frankfurt-Toronto

Al llegar nos fuimos a descansar unas horas al Sheraton Gateway, con muy lindas vistas de la plataforma.

Habitación del Sheraton Gateway en Toronto

Habitación del Sheraton Gateway en Toronto

Pero la tarde que volábamos finalmente a México, todo comenzó a torcerse.

Ya embarcados en el vuelo de Rouge, la filial low cost de Air Canada, nos demoramos más de una hora dentro del avión esperando que lleguen pasajeros que venían en tránsito con retraso desde Europa. Ok, paciencia.

Eventualmente cerramos puertas y, cuando estábamos por iniciar el pushback, volvieron a colocar la manga: había un problema técnico y subirían los mecánicos a intentar solucionarlo. Otra horita de espera, no pasa nada. Al fin y al cabo un imprevisto mecánico puede tenerlo cualquiera.

Finalmente lograron resolverlo, y 2:10hs después de lo programado abandonamos el gate pero ya con tanta nieve sobre las alas que tuvimos que pasar por el de-ice, lo que nos llevó otros 20 minutos al menos. Viajando con un niño, la cosa comenzaba a hacerse larga, y todavía nos restaban 3:40hs de vuelo…

Partimos rumbo a Cancún. Durante el vuelo solo pensaba en llegar, recoger mi coche en AVIS y conducir hasta mi pequeño paraiso en Akumal para despertarme a la mañana siguiente recostado en una tumbona…

Cabina Premium Rouge en el B767-300

Cabina Premium Rouge en el B767-300

Pero va a ser que no. En Cancún la oficina de AVIS estaba cerrada, y cuando pude finalmente comunicarme por teléfono con ellos, me dijeron que no tenían coches disponibles

No mames…

Reservé hace tres meses! Có-mo-que-no-tie-nen-co-ches-dis-po-ni-bles?!?!  Nada, que no había coches, y que lo sentimos muchísimo y blah, blah, blah… Hoy, a la distancia, agradezco que no hubiera ningún ser humano presente a quién poder ahorcar en ese momento.

Terminé cancelando mi primera noche en Akumal, reservando a último momento una habitación en el Hampton Inn de Cancún y haciendo más de una hora de fila para poder subirme a un taxi que me llevara hasta el hotel (25 de Diciembre), al que llegué alrededor de la 1am.

Al día siguiente, habiendo dormido poco y nada, contraté un taxi que me llevó por fin hasta el complejo del Grand Palladium Resort & Spa de Akumal.

Mientras hacía el check in me informaron que no quedaban habitaciones disponibles en el sector que yo había reservado, y que solo podían ofrecerme una en el Colonial, algo que terminó no siendo tan mala idea y que Palladium me compensó, a su manera, con algunos extras.

Ahora vamos a la parte positiva: los 10 días siguientes fueron perfectos: playa, piscina, sol, spa… y mi hijo metido en el Kids Club desde la mañana hasta la noche, encantado de la vida… mis vacaciones familiares ideales! 😂

Playa de Tulúm, México

Playa de Tulúm, México

Pero toda esta paz volvió a quebrarse cuando llegó la hora de regresar a casa.

Mi vuelo salía de Cancún rumbo a New York el día 4 de Enero, y a que no saben que pasó justo el 4 de Enero? Llegó el Bomb Cyclone a New York y se cerraron todos los aeropuertos de la ciudad. Boom!

Ya se imaginarán lo complicado que resulta conseguir viajar después de una situación como esta, con las compañías intentando reubicar a decenas de miles de pasajeros varados. Por suerte, la intervención de la gente de United Argentina y los pedidos de auxilio de mi querido amigo Quiz Viajero colaboraron para que 48hs después pudiera partir rumbo a Newark.

Había tanto lío en Newark cuando aterizamos y era tan alto el volumen de operaciones, que tuvimos que esperar casi una hora para que se libere una posición que nos permita poder desembarcar del avión. Una bicoca si tenemos en cuenta que en JFK llegaron a esperar hasta cuatro!

Así quedó mi hijo durante la espera, estrellado contra su asiento.

First Class de United Airlines B737-900, Cancún-Newark

First Class de United Airlines B737-900, Cancún-Newark

Y así me lo llevé, con 18 grados bajo cero, hasta el hotel Hilton Newark Airport a donde llegamos tardísimo por la noche con las últimas fuerzas que nos quedaban… Soñaba yo con entrar en la habitación y desmayarme hasta la mañana siguiente.

No tan rápido, vaquero!

Al entrar a mi cuarto me encuentro un Welcome Gift particular, probablemente un detalle de la cadena en reconocimiento a mi status en el programa Honnors: una caja con media pizza fría del huésped anterior… Precioso!

Pizza Margherita "Reserva", Hilton Newark

Media pizza Margherita, Hilton Newark

La historia resumida: protesté, me cambiaron de habitación, y me dejaron llevarme la pizza! 😜

Al día siguiente embarcamos rumbo a Barcelona sin inconvenientes, a donde aterrizamos el lunes por la mañana después de un relajado vuelo directo con United Airlines.

Business Class de United Airlines B767-400, Newark-Barcelona

Business Class de United Airlines B767-400, Newark-Barcelona

En fin, accidentado el viaje. Los efectos negativos de estos sucesos se potenciaron por el hecho de estar viajando en familia y con un niño pequeño. Probablemente si hubiera estado solo, ninguna de estas situaciones habría tenido el mismo impacto.

Vendrán posts en detalle sobre cada uno de estos vuelos y hoteles, aunque tardarán un poco ya que todavía tengo pendientes varios del viaje a USA en Noviembre y a Argentina en Diciembre.

Gran abrazo a todos, gracias por estar siempre!

Hernán

22 Comments

  1. Manu 15 enero, 2018
    • Hernan Van Norden 15 enero, 2018
      • Ariel 15 enero, 2018
        • Hernan Van Norden 15 enero, 2018
  2. Roberto 15 enero, 2018
    • Hernan Van Norden 15 enero, 2018
  3. Victor 15 enero, 2018
    • Hernan Van Norden 15 enero, 2018
  4. Sabrina 15 enero, 2018
    • Hernan Van Norden 15 enero, 2018
  5. Erica 15 enero, 2018
    • Hernan Van Norden 15 enero, 2018
  6. Juano Flyer 15 enero, 2018
    • Hernan Van Norden 15 enero, 2018
  7. Mariano 15 enero, 2018
    • Hernan Van Norden 15 enero, 2018
  8. FreddyNonStop 16 enero, 2018
    • Hernan Van Norden 16 enero, 2018
  9. Jose 16 enero, 2018
    • Hernan Van Norden 16 enero, 2018
  10. Adrián 16 enero, 2018
    • Hernan Van Norden 16 enero, 2018

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