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Reporte: Business Class de Ethiopian Airlines B787 São Paulo-Buenos Aires

La única aerolínea que me faltaba probar en la ruta São Paulo-Buenos Aires, que vuelo recurrentemente desde que tenía 18 o 19 años, era Ethiopian, así que durante mi último vuelo pre pandemia decidí darle una oportunidad.

La primera sorpresa de la jornada me la llevé cuando supe que Ethiopian opera desde la medieval T2 en lugar de hacerlo desde la nueva T3, en donde si la memoria no me falla lo hace todo el resto de aerolíneas de Star Alliance. En fin…

El checkin fue bastante ágil, y también lo fueron seguridad y migraciones, algo inusual en Guarulhos a esta hora de la tarde.

(noten las cintas divisorias de Localiza… si hay miseria que no se note!)

Con más tiempo disponible del previsto decidí visitar el Gol Premium Lounge, la sala vip de GOL que utiliza Ethiopian en São Paulo y de la que habrá reseña por separado.


BUSINESS CLASS DE ETHIOPIAN AIRLINES

Ethiopian (ET) ET506
São Paulo (GRU) – Buenos Aires (EZE)
Avión:  Boeing 787-8
Asiento: 1L  (Cloud Nine)
Horario salida:
6:55pm
Horario llegada: 9:27pm
Duración de vuelo: 2:32hs

El inicio del embarque se demoró media hora, pero una vez iniciado fue efectivo y veloz, aunque un poco tumultuoso por ser manga única.

En la fila prioritaria no había ni una sola persona cuando llegué. Solo embarcamos cinco pasajeros de business class, que nos sumamos a los otros tres que había ya a bordo y que venían desde desde Addis Abeba.

El avión hace escala en Guarulhos en donde bajan y suben pasajeros, pero aquellos que siguen hacia Buenos Aires no pueden abandonar el avión.

Lo mismo sucede con Turkish Airlines y Qatar Airways.

La cabina a primera vista ya luce un poco cascada, pero a medida que vas reparando en los detalles la situación empeora.

La business class de Ethiopian en el 787 tiene un total de 24 butacas distribuidas en cuatro filas con una configuración 2-2-2.

El estado general de la cabina es malo, de aspecto cansado, asientos con el tapizado manchado y medio descascarados.

Resulta sorprendente que se trate de una aeronave de tan solo 5 años de edad.

Me senté en el 1L, la ventanilla en la primera fila del lado derecho del avión.

En cada asiento te espera una manta y una almohada que, a la luz de las arrugas de la funda, apuesto todo lo que tengo a que la usó y babeó el pasajero del vuelo anterior.

Me puse cómodo dentro de lo que cabe, sin poder dejar de prestar atención al alarmante estado del asiento.

Este es el espacio debajo del apoyabrazos en donde se encuentra el mando a distancia y el hueco para la botella de agua.

No se si se logra observar bien la roña que había ahí debajo.

Lo mismo en los apoyacabezas, horrososamente sucios.

No se salvan ni las ventanillas, con la goma salida y deformada y… con una escupida? Un espanto.

Y que me cuentan del botón para operarla? Como puede un avión de apenas 5 años de edad estar en este estado tan lamentable?

He viajado en B767’s con 20 años de servicio en mejores condiciones que este antro volador.

La TV, que se despliega de debajo del asiento el la primera fila, estaba trabada y tuve que sacarla a los golpes.

Se trata de monitor pequeño con un software poco amigable, por llamarlo de alguna manera.


Para mi sorpresa, aunque ya no tanta a esta altura, cuando quise conectar mis auriculares percibí que la toma estaba rota y era imposible conectarlos.


Este era el estado de limpieza de los comandos de posición del asiento. En fin… todo mal.


Hay también un enchufe universal y una toma USB. Ethiopian no ofrece conexión a internet en su flota.

Este es el asiento en su máxima reclinación, un destroza columnas en potencia, que va sobrado para un vuelo como este de menos de tres horas pero que evitaría a cualquier precio en un vuelo intercontinental.

Aún en tierra la tripulación pasó ofreciendo zumo de naranja, cava y agua, los menús de la cena y algo de prensa.

También repartieron toallitas húmedas calientes, con las que aproveché a limpiar toda la superficie del asiento.

No entregaron auriculares (que tuve que pedir específicamente) ni amenity kit.

Este último casi nadie lo entrega en trayectos tan cortos, pero lo pedí a la crew y me trajeron uno.

Nada de otro mundo, sencillo, algo cutre, pero suficiente. El antifaz es de nylon, old style, incomodísimo. Valoro mucho el bolígrafo y la manteca de cacao.

Y estos son los auriculares, de calidad razonable.

Poco antes de iniciar el taxi hacia la pista visité el lavabo, que estaba mejor de lo que esperaba después de haber visto la cabina.

Con 45 minutos de retraso, finalmente hicimos el pushback.

Y pocos minutos después despegamos hacia Buenos Aires.


COMIDA BUSINESS CLASS ETHIOPIAN

El Menu:

Rápidamente iniciaron el servicio de cena, ejecutado a reglamento por una tripulación cuya actitud me cuesta definir.

No eran simpáticos, pero tampoco antipáticos… simplemente estaban cumpliendo su trabajo, como quien despacha medialunas en una panadería.

La cena consiste en una entrada de salmón con palmitos, una ensalada, un plato principal y postre.
El aspecto del salmón me resultó poco atractivo, así que apenas comí la ensalda y el palmito.


Elegí la carne como principal, que tampoco resultó buena a pesar del aspecto.

Gomosa, difícil de cortar y mucho más de masticar. Tampoco comí más que un par de bocados.


El postre fue lo más simpático del servicio, presentado en un carro y con opciones de fruta fresca, una seleción de quesos y tarta Ópera.

Elegí un surtido de quesos, humilde pero cumplidor.

No pude evitar resistirme a probar el Kaffa, el famoso café etíope.

No perdamos de vista que, según muchos estudios, Etiopía fue el lugar en donde se inició el consumo de café antes de expandirse al resto del mundo.

Bueno, menos mal que se expandió porque lo que me trajeron, en definitiva, fue un balde con una especie de té earl grey dentro.

No lo toqué.

Cuando terminaron de recojer la vajilla volábamos ya a la altura de Florianópolis.

Pasé el resto del vuelo recostado, reflexionando acerca del carácter finito de la vida y en cómo se me ocurrió cambiar las Qsuites de Qatar por esto.

Ocasionalmente mirando por la ventana para profundizar en mi desamparo.

Aterrizamos en el aeropuerto de Ezeiza alrededor de las 21:30hs, con una demora de 30 minutos sobre el horario programado.

Pueden ver un resumen del vuelo, de mi visita al lounge de GOL y de como mi Uber de São Paulo cargó GNC conmigo dentro (?) en mis stories de Instagram.


Conclusión:

Bueno, que decirles que no se haya dicho ya.

Toda la estructura de la cabina está completamente descascarada y los asientos presentan una falta de mantenimiento notable. No creí que hubiera ya 787´s en este estado.

Ni hablemos de la ausencia absoluta de limpieza, la apatía de la tripulación y la ausencia de wifi a bordo.

El catering es apenas mediocre, salimos con 45 minutos de retraso… me cuesta encontrar un aspecto positivo.

Quizás el amenity kit que, al ser coleccionista, creo que es lo único que me llevo de este vuelo, y la convicción de que difícilmente volveré a elegir Ethiopian teniendo otras alternativas.

Volaron con Ethiopian Airlines? Que impresión les causó? Fue solo un mal día el mío?

SI DISFRUTASTE DE ESTA RESEÑA, TE INVITO A LEER MIS REPORTES EN DISTINTAS AEROLÍNEAS,  HOTELES Y SALAS VIP ALREDEDOR DEL MUNDO.

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